Periódico Deportivo Digitalsábado, 23 de mayo de 2026
Adiós... esta vez sí que para siempre

Adiós... esta vez sí que para siempre

Y gracias, principito

EBF

El Buen Fútbol

22 de mayo de 20263 min de lectura

El otro día se apagó una luz más en el Estadio Metropolitano de Madrid. Allí donde un día se cumplieron los sueños y donde, desde siempre, ha sido el hogar de un futbolista francés que derrochaba carisma sobre el césped.

Desde su llegada al Atlético en 2014, Griezmann ha sido algo distinto. Más allá de lo táctico (que si buscas algo, hoy no lo vas a tener por aquí), Antoine se hizo rico. Y no sólo en dinero (supongo que también), sino en goles, en cariño, en asistencias, en momentos…

Una carrera entera en España. Desde un ascenso con la Real Sociedad hasta cumplir 500 partidos con el club de su vida, quién se lo iba a decir. Pero esa página se cerró. El Principito le dijo adiós a su familia para emprender rumbo a Orlando en busca de nuevas aventuras. El otro día, el Metropolitano (y alguno desde su casa también), lloró la despedida de su leyenda, de su máximo goleador. Porque, aunque su apodo siempre fue el principito, en el Atlético siempre fue el rey.

“Es muy difícil que todos te quieran, pero a vos te quieren todos”

“Llegaste jugando en banda, te pusimos por el centro y fuiste un insaciable. Un insaciable del gol. Siempre has tenido esas frescura, esa alegría, eso que contagió al equipo y que te llevó al lugar que te mereces.”

“¿Vos entendés que esta gente lleva media hora aquí sentada en el mismo lugar y no se mueve? Y no se mueve porque te lo mereces. Gracias. Gracias..”

Estas fueron las palabras que le dedicó un emocionado Simeone a su socio. El Cholo no pudo explicar mejor todo lo que sentían los aficionados colchoneros que estaban en el Metropolitano. Le hizo saber a Griezmann que ese día, más allá de los títulos que hubiese o no conseguido, ese día no se le iba a olvidar nunca. NUNCA.

Luego Griezmann habló y, a mi sorpresa, lo primero que hizo fue pedir perdón.

No quiero ir de listo ni nada por el estilo, pero si encima un jugador que cometió un error y luego volvió odiado, se volvió a ganar el corazón de su gente, se despidió como una leyenda y lo primero que hizo fue pedir perdón… ojalá todos fuesen así. Esa humildad, esa pasión, esa sonrisa. Los títulos se los podrán quitar y él verá como se los quitan, pero eso… eso nunca desaparece.

“Fue el tiempo que pasó con tu rosa lo que la hizo tan importante”- El Principito (el libro, no Grizzi).

En la despedida pudimos ver cómo la gente hablaba de ir con un día malo al partido y volverse a casa con una sonrisa provocada por el francés. Eso también es fútbol. Ahora, esa cara de la moneda no te la da siempre una victoria, una goleada, ni una derrota. Esa cara te la da otra cara. Para que me entendáis, una sonrisa sólo te la provoca otra sonrisa.

Y para cerrar este mini-post, quería dejar la siguiente frase del libro del principito, que me parece que no puede definir mejor la carrera de Griezmann como colchonero:

“Es una locura odiar a todas las rosas solo porque una te pinchó. Renunciar a todos tus sueños solo porque uno de ellos no se cumplió”.

Máximo goleador histórico, 500 partidos con la elástica rojiblanca, 10 temporadas en los campos del Calderón y el Metropolitano…

Que bueno que viniste, Antoine.

Y gracias, gracias de corazón.

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