Lo digo enserio.
Nunca había visto un Boca-River antes completo.
El partido más histórico de Argentina, conocido por todo el mundo y del que siempre alguien tiene algo que decir.
Ya me habían dicho antes la típica pregunta de:
“¿Qué prefieres: Boca o River?”
Ya sé que seguramente si eres argentino te estés tirando de los pelos, pero en Europa esta pregunta es bastante frecuente.
Sin embargo, yo no tengo una respuesta clara para esta pregunta.
Por un lado, me gusta River. A pesar de no haber visto nunca partidos suyos, creo que los millonarios tienen algún hueco en mi mente. El gol de Quintero, los inicios de Julián, repasar algunas jugadas de Enzo cuando explotó en el Mundial… Algo hay por ahí.
Ahora bien, si antes he mencionado esa pregunta es porque casi todo el mundo responde lo mismo: Boca. Y no te digo que no tampoco. La mística de Boca es otra cosa. La 12, Paredes, las Libertadores… Eso pesa. En Europa, la respuesta estándar a la pregunta es:
“Boca. La 12 aprieta, los cánticos son espectaculares, menuda afición…”
No te digo que no sea una respuesta incorrecta (no hay ninguna, esto son gustos), pero llega un punto que te cansas de escucharla. Más que nada, porque esa respuesta no está elaborada a base de ningún partido, ni de haber ido a La Bombonera. Es, más bien, sacada de un “mito general”.
Me he dado cuenta de el fútbol y el apretar en la cancha no es algo único de Boca. Ayer, El Monumental estaba increíble. Y apretaba, que no es algo que solo haga la 12. Y luego ves otro partido de Argentina y te das cuenta de que es igual. Que allí aprietan todos.
No tengo claro como va a acabar este post, pero sí que sé que va a ser distinto. Tenía ganas de hablar de futbol más allá de los Atléti, Barça, Madrid, Premier… Quería algo nuevo, y el partido de ayer me hizo aprender mucho.
Más allá de lo que percibí sobre el césped (si buscas táctica, te aseguro que vamos a tocar algunas piezas también 😉), aprendí que el fútbol argentino es otra cosa. Se me ocurrió lo poco que se escucha:
¿Qué país tiene la mejor afición en sus ligas locales?
Porque en España depende mucho del equipo. Si eres argentino (o de donde seas) y no me crees, te diré que hay algún equipo con una grada de animación a la que pagan por animar (hola, Florentino Pérez).
Luego está el fútbol inglés, otro clásico del debate de aficiones. Si que es verdad que son muy buenos (y hasta graciosos) en eso de gritar. Pero, aficiones como la del City (ojo, que no es mala tampoco), dejan mucho que desear. Y claro, con el grande haciendo aguas en este aspecto, pierden mucho terreno.
Y podríamos analizar muchos más países (Italia, México, Portugal…), pero yo tengo un claro ganador. Creo que tu también sabes cuál es.
En cuanto a lo que aprendí tácticamente, anoche (en España el partido era a las 22:00 de la noche) vi como, con muy poco, Boca le hizo mucho a River.
Con un plan muy claro de defender juntos, buscar a Peredes en la construcción, salir rápidos al contragolpe y explotar algunas debilidades de River, los bosteros se llevaron el partido y le demostraron al mundo como son, por algo, el equipo más reconocido de Argentina.

Por su parte, River amasó la posesión, acabando con más un 75% en la posesión del balón al acabar el encuentro. Sin embargo, los de Coudet no fueron nada profundos. Una cosa es tener el balón para abrir espacios (como el Barcelona de Pep Guardiola) y otra cosa fue tenerlo por tenerlo. Los de Coudet no lo tenían por tenerlo, sino que lo tenían precisamente para que Boca no lo tuviese. Defendían en campo rival, pero con el balón en los pies. Un poco raro, ¿no?
Viendo luego el vídeo de Pedro el Ingeniero, quería destacar su frase sobre este aspecto del partido:
"River sí que es cierto que iba a dominar, pero justamente ese dominio fue la mayor fortaleza del equipo Xeneize."
Y no puedo estar más de acuerdo con él.
Si el fútbol es un juego de tiempos y espacios, River le regaló ambos al jugador que mejor sabe usarlos. La decisión de no asignar una marca personal o una presión asfixiante sobre Leandro Paredes fue un suicidio táctico. El capitán de Boca, envuelto en su aura de Campeón del Mundo, actuó como un “lanzador libre” desde la base.
Mientras que River intentaba una presión coordinada, sus saltos sobre el volante central siempre llegaban “tarde o lejos”. Paredes no necesitó volumen de juego; le bastaron cinco minutos de libertad para filtrar “puñales” a la espalda de los centrales. Su autoridad fue tal que, tras convertir el penal con una ejecución quirúrgica al ángulo, se permitió el lujo de silenciar al Monumental con un “Topollillo” que recordó que, en los clásicos, la jerarquía pesa más que el sistema.

En la segunda parte, sin embargo, vimos como Boca se encerró aún más en un bloque muy bajo. Los bosteros tenían la victoria en la palma de su mano y sabían que, si obligaban a Rivar a volcarse mucho sobre sus posesiones, los de Coudet dejarían muchos espacios a sus espaldas.
Así fue, como Boca planteó la segunda parte, en la que Úbeda le dio entrada a Zeballos y éste interpretó bastante bien estos espacios que dejaba River a sus espaldas.
Y viendo el partido repetido, me ha hecho pensar y decir:
“Que infravalorado está el fútbol sudamericano”
Que poco se ve y, como ya dijo Iker Muniain, cuánto se siente. Sinceramente, creo que necesitaba animarme con algo fuera de mi zona de confort (repito, es mi primer Superclásico), y hoy, escribiendo esto, he disfrutado mucho. Porque, como a todos, nos gusta lo distinto, siempre que sea bueno. El fútbol argentino es bueno… muy bueno. Muy distinto al europeo, más directo, más físico, más apasionado. Y hoy en el título ponía “Mi primer Superclásico”, pero ya te aseguro que no será el último.
Muchas gracias a los que llegáis hasta aquí y, por favor, recomendadme partidos de sudamerica (actuales, retro…) para ver repetidos. Nos vemos en la próxima!!







