Como siempre, empezaremos analizando las alineaciones titulares de ambos equipos. Por parte del Betis, Pellegrini apostó por su 4-2-3-1 clásico y con un once prácticamente de gala. En la portería sacaría a Adrián a pesar de haber jugado Vieites durante todo el campeonato europeo. La línea defensiva (que realizó un gran partido a pesar de haber encajado 4 goles), estaba conformada por Sabaly, Bartra, Natan y Ricardo Rodríguez. El doble pivote estaba ocupado por Cardoso y Pablo Fornals, mientras que en la mediapunta estaba el capitán Isco y por las bandas estaban Abde y Antony. El once lo coronaba Bakambu en la punta, aunque se pensaba que jugaría Cucho Hernández (no jugó ni un minuto).
En cambio, hablando del Chelsea, salían en un 4-2-3-1, con Jorgensen en portería, Cucurella, Badiashile, Chalobah y Malo Gusto, aunque este último realmente jugó como un mediocentro más, luego lo analizaremos a fondo. El doble pivote estaba formado por Moisés Caicedo y Enzo Fernández, los cuales ambos marcaron un gol en el partido, mientras que en la mediapunta estaba Cole Palmer, el que finalmente sería el MVP del partido dando 2 asistencias. Como extremo derecho se encontraba Pedro Neto y por el costado izquierdo estaba Noni Madueke. Como único delantero se encontraba Nicholas Jackson, que también marcó un gol en este partido.
PRIMERA PARTE:
Hablando un poco de la salida de balón del Chelsea, durante esta temporada solían sacar el balón desde posiciones retrasadas abriendo a un central como lateral derecho y metiendo al portero en el espacio que acababa de dejar el central (en este caso Chalobah). Sin embargo, el lateral derecho (Malo Gusto) en este partido tuvo el rol de lateral invertido (rol muy importante en ambos laterales del Chelsea durante el mandato de Maresca en el equipo londinense). Este constaba de meterse por dentro como segundo pivote, dando más libertad a Enzo Fernández para avanzar en el campo. Durante la temporada, esto también se ha visto en Cucurella, pero en este partido sería Malo Gusto el encargado de meterse por dentro.
En cambio, la presión del Betis comenzaría desde un 4-4-2 en bloque medio-alto que acababa convirtiéndose en una presión al hombre frente a los defensas y el portero del Chelsea. En esta presión se pudo ver a Isco y Bakambu en la doble punta, aunque muchas veces se vio a Bakambu presionar a alguno de los dos pivotes o a Chalobah en el lateral derecho, mientras que otro jugador se encargaba de acompañar a Isco en la primera línea de presión. En esta presión, la línea defensiva se encontraría bastante adelantada, lo que le permitía a los pivotes avanzar en su presión y sentirse más cómodos al saltar hacia el balón.
Esto sucedía en la salida de balón, pero en la construcción del juego del Chelsea, el equipo inglés establecía su clásica estructura 3+2. Esta se conseguía colocando a Malo Gusto como pivote en su rol de lateral invertido, mientras que Chalobah se movía como central exterior derecho, Badiashile como central y Cucurella mantenía retrasada su posición actuando como tercer central. Esto se pudo ver durante prácticamente todo el partido, y es una de las claves de este Chelsea de Enzo Maresca.
Sin embargo, podríamos encontrar un error en la presión del Betis, y es que Cole Palmer estaba bien defendido por Abde mientras que Chalobah se colocaba como lateral, pero… ¿ que era de Enzo Fernández?¿ Dónde se colocaba el argentino y por quién estaba presionado? Las preguntas eran fácilmente resueltas: estaba solo, sin que nadie le marcara, en una posición libre pero que sobre todo le situaba en el carril interior izquierdo, permitiéndole moverse entre líneas y acercarse al balón para crear superioridades. Aunque… ¿ esto era favorable para el Betis? Pues aunque no lo parezca, sí. El hecho de que Enzo se encontrara solo entre líneas forzaba al Chelsea a jugar por dentro, que era la zona que mejor estaba cubierta por el Betis, además de que Malo Gusto no es precisamente el mejor jugador a la hora de colocarse como lateral invertido.
A pesar de eso, la presión del Betis en la primera parte fue prácticamente excelente, basculando muy bien y dando muy pocas opciones a sus marcas individuales. Se notaba que el Betis tenía un plan claro de presión, ya que en la primera parte tenían claro que si había un jugador de la línea defensiva del Chelsea que tenía que tener el balón en la salida, ese era Jorgensen (el portero).
En una buena presión del Betis por parte de Johnny ante Malo Gusto, el francés perdería el balón y el balón le caería a Isco, que se encontraba con tiempo y espacio para pensar en la frontal del área. El español le dio el balón a Abde y el extremo puso el 1-0 con un disparo cruzado raso imparable. Este gol cambiaría muchas cosas en el partido.
De ahora en adelante, veríamos a un jugador que realmente daría la cara para el Chelsea: Cole Palmer (spoiler: vais a leer este nombre más de una vez). El inglés ex del City sería el encargado de abrirse a la banda derecha en la construcción del juego, lo que forzaba a Abde a presionarle en la banda. A priori esto no daría problemas, pero en la segunda parte esto será clave.
Hablemos del Chelsea tras el gol, y es que a pesar de tener varios errores en la salida de balón, los de Maresca no dudarían en seguir sacando el balón jugado, ya que sabían que si mandaban el balón en largo perderían el balón. Por otra parte, la estructura del equipo con balón sería un 3-2-5 muy estático, con Palmer y Enzo Fernández entrando mucho por los carriles interiores. Otra herramienta que usó el Chelsea en este partido fue la de retrasar la posición de Jackson para sobrecargar el mediocampo del Betis, pero aún así no destacaron por un gran juego, ya que, como digo, se mostraron muy estáticos con balón, sin realmente atacar lo que a priori sería lo más lógico: la espalda de la línea defensiva del Betis.
Y es que a pesar de tener el marcador a favor, la línea defensiva del Betis se adelantaba bastante en el bloque medio-alto que formaba el equipo verdiblanco en el 4-1-2-3, cuando ya el Chelsea se asentaba en su 3-2-5/3-2-2-3. Este 4-1-2-3 se conseguía con Johnny posicionándose como único pivote, Fornals acompañando en la presión a Malo Gusto-Caicedo a Bakambu (sí, Bakambu retrasaba su posición como ya he dicho antes) y Abde-Isco-Antony conformaban la primera línea de presión ante la estructura del Chelsea.
Cuando la presión del Betis era superada (pocas veces), normalmente era porque el Chelsea movía el balón de lado a lado o encontraba a Enzo Fernández/Palmer para crear una superioridad que permitiera avanzar al equipo. Tras ser superado, el bloque del Betis se colocaba mucho más profundo en un 4-4-2, en el que el doble pivote se escalonaba, colocándose Johnny más profundo y Fornals más atento a saltar e Isco se unía a Bakambu en la primera línea de presión.
Analizando algunas estadísticas (Sofascore) podemos ver como el Chelsea dominó la posesión del balón durante la primera parte, ya que tuvo el 68% de la posesión. Como ya hemos mencionado antes, esta posesión era sin prácticamente ritmo, con el equipo muy estático, mientras que el Betis dominaba el marcador gracias a su buena presión y su gran capacidad para salir al contraataque a pesar de tener solamente un 32% de la posesión. Además, el Betis se sentía cómodo atacando por la banda izquierda, debido a que Abde estaba en un gran momento de forma y moral y que Malo Gusto era el jugador rival más débil defensivamente, además de que el equipo tiró 7 veces y promedió un 0.72xG (goles esperados), mientras que el Cheslea chutó 4 veces y tan solo promedió un 0.16xG.
Además, vamos a analizar el mapa de calor de Malo Gusto en el partido, ya que fue uno de los peores del Chelsea y de todo el partido. El mapa de calor refleja como el francés ocupó mucho más las zonas interiores como doble pivote que las posiciones abiertas como lateral. También podemos ver que Caicedo (25) se coloca a su lado y que Enzo Fernández (8) se posiciona mucho más alto, atacando el carril interior izquierdo mientras que Palmer (20) atacaba el del lado derecho.
SEGUNDA PARTE
Al descanso, ambos equipos introdujeron cambios. Por parte del Chelsea, Maresca sacaría del terreno de juego a Malo Gusto (que hizo una muy mala primera parte) y daría entrada al capitán Reece James. Por su parte, Pellegrini sacó a Ricardo Rodríguez para que jugara Romain Perraud, que podría aportarle mucho más al juego ofensivo del equipo.
En la segunda parte, el planteamiento por parte de ambos equipos sería parecido, pero el Betis haría un cambio en su presión, ya que ahora Abde dejaría a Palmer “solo” entre líneas (solo me refiero porque sería marcado con la mirada por Fornals), mientras que el marroquí tendría que marcar al hombre a Reece James, quien se metía por dentro igual que hacía antes Malo Gusto. Entonces, la salida de balón del Chelsea se aclararía, ya que Palmer bajaría a posiciones de lateral/carrilero derecho y a Abde no le daría tiempo a llegar a la marca del inglés, por lo que esta fue la fórmula con la que el Chelsea empezó a superar la presión del Betis en la segunda parte.
Otra clave del Chelsea en la segunda parte sería el 2v1 en campo propio ante los extremos rivales, tanto Antony como Abde (y luego Jesús Rodríguez). Esto reduciría la actuación de los extremos del Betis en el partido (sobre todo de Antony, que apenas apareció durante el partido) y obligaría al equipo español a jugar continuamente por dentro y con circulaciones y triangulaciones rápidas, algo que le ha costado mucho al Betis durante esta temporada. Y entonces llegó el momento clave del partido: la lesión de Abde.
No parece algo que pueda dejarte a las puertas de un trofeo, ya que simplemente buscas un recambio suyo en el banquillo y ya está. Pellegrini debió de pensar esto, y el jugador que entró en el campo sería Jesús Rodríguez, un extremo español de 18 años que maravillaba a las gradas del Benito Villamarín con sus regates y conducciones, pero que flojeaba mucho en defensa, y que precisamente tendría que marcar a Cole Palmer. Y entonces fue cuando Palmer se volvió determinante en el partido.
En la presión, Jesús tendría muchas más dudas que Abde, ya que el marroquí sabía que tendría que marcar individualmente a James y que Fornals obligara a Palmer a tener que retrasar su posición para recibir, casi como un lateral. Sin embargo, Jesús no marcaba a James como lo hacía Abde, sino que se quedaba en un espacio intermedio entre Palmer y James que dejaba ambas opciones de pase claras para el Chelsea, ya que Jesús en el fondo no cerraba ninguna de las dos.
Pero antes de analizar el gol del empate, dejaré dicho que el Chelsea introdujo un doble cambio, sacando del campo a Pedro Neto para que entrara Jadon Sancho y a Badiashile para que entrara Colwill. Estos cambios cambiarían de banda a Madueke, que ahora pasaría a estar a pierna natural en la banda derecha, mientras que Sancho se colocaría a pierna cambiada por la izquierda, y este no tenía un 2v1 en contra.
En el gol del empate, pudimos ver como Palmer baja a posiciones prácticamente de lateral derecho, mientras que Jesús Rodríguez se quedaría en la duda entre marcar a James o a Palmer. Esto le permitiría a Palmer recibir y tener espacio de sobra para conducir y poner un centro a la espalda de la defensa del Betis para que Enzo Fernández rematara solo y pusiera el empate en el marcador.
Tras el gol de empate, el Chelsea se volcó en ataque, creando varias oportunidades de gol sobre la portería del Betis. Los principales generadores de peligro eran Madueke en la banda o metido por dentro, dejándole la banda a Cole Palmer o Sancho con toda la banda izquierda a su merced. Además, se notaba que la intención del Chelsea había cambiado, ya que iban a presionar arriba más agresivos y el ritmo de balón era completamente distinto al de la primera parte. En campo propio, el Betis mantenía su 4-4-2, aunque este se iba deformando porque Jesús Rodríguez tenía la obligación de marcar individualmente a Cole Palmer. Así llegó el 2-1, con un buen regate del inglés sobre el canterano del Betis y un centro que sería rematado con el escudo por Nicolas Jackson.
En apenas 5 minutos, el Chelsea había remontando el marcador y seguiría teniendo el control del balón y el partido durante lo que quedaba de partido. Ahora entendéis por qué fue tan importante el cambio de Abde por Jesús, aunque también creo que la defensa en campo propio estaba mal planteada por parte de los de Pellegrini (decidme si queréis que hable de esto en un futuro y de cómo debería de haber sido solucionado).
A la desesperada, el Betis adelantó aún más su línea defensiva, quedando esta volcada en el campo rival. Una línea defensiva a la que ya le estaba empezando a costar correr hacia atrás y que era la máxima prioridad del Chelsea en ese momento del partido. Esto se pudo ver claramente en una jugada en la que Nicolas Jackson se iba solo a la contra y que el senegalés se la mandó larga en el último toque antes de finalizar.
En el minuto 83, el Betis perdió el balón en el medio del campo y el Chelsea aprovechó el momento para montar una contra por el centro que acabaría en los pies de Jadon Sancho, el cual acabaría la jugada con un disparo cruzado al ángulo. Este gol supondría el 1-3 y prácticamente la victoria del Chelsea.
Y, tras el tercero, llegó el cuarto del Chelsea, esta vez de Moisés Caicedo tras un gran disparo en la frontal del área que se colaría en la portería de Adrián y que supondría la vitoria final del Chelsea en un partido que fue muy reñido a pesar del resultado.
A pesar del resultado, me pareció un partido muy bueno por parte de ambos equipos, pero que uno de los dos se desinfló en alguna de las dos partes (el Chelsea en la primera y el Betis en la segunda). Como claves, destacaron sobre todo los cambios de ambos equipos, ya que el Chelsea ganó mucho con Reece James y el Betis perdió mucho con Jesús Rodríguez (un mal partido lo tiene cualquiera). Además, habría que destacar a Cole Palmer como figura del partido, ya que sin él y su guante en la zurda el Chelsea no hubiese los 4 goles que marcó (menciones honoríficas también a Enzo Fernández, aunque no fue tan determinante en todas las zona del campo, tal y como lo fue Palmer). En conclusión, creo que el Betis hizo un gran partido del que tienen que estar orgullosos, pero que la experiencia y la calidad de los jugadores del Chelsea decantó la balanza a favor de “Los Blues”.















