Periódico Deportivo Digitalviernes, 24 de julio de 2026
La Alemania de Florian Wirtz

La Alemania de Florian Wirtz

La nueva generación toma el control.

EBF

El Buen Fútbol

30 de marzo de 202610 min de lectura

Todos estaremos de acuerdo en que la selección alemana no es la principal candidata a levantar el título mundialista en verano. Es una realidad. La generación dorada que ganó el Mundial de 2014, con jugadores como Kroos, Ozil, Hummels o Neuer ha desaparecido.

Sin embargo, esto no tendría gracia si acabara aquí. Tras varios años de sequía futbolística, Alemania ha vuelto a resurgir con Julian Nagelsmann. A pesar de no tener a los mejores jugadores (ojo, tiene jugones), Alemania ha sabido reinventarse para levantar la mano y decir: “Aquí estoy yo”.

La victoria del otro día frente a Suiza les consolida como una de las selecciones europeas que mejor juegan. O al menos desde mi punto de vista. La Alemania de Nagelsmann combina la tradición del fútbol rock and roll con un estilo moderno de mediapuntas. Una selección que cuenta con distintos tipos de futbolistas y que, la verdad, es muy divertida de ver y de analizar.

Sin más dilación, vamos a analizar el estilo de juego de la selección alemana:


1. La presión más asfixiante del continente

En Europa, hay selecciones muy agresivas en la presión, que saltan como hienas sobre el balón y llevan a todo el equipo al campo rival. Sin embargo, no he visto nada igual que la presión alemana en mi vida. No es la mejor presión de la historia, ni mucho menos, pero me parece que es un equipo que no salta como loco, sino que cada uno de sus movimientos tiene una explicación lógica para que el rival no pueda avanzar.

Hay cosas que son de mérito de los jugadores, pero este apartado es todo gracias a él:

Julian Nagelsmann, el seleccionador de Alemania.

Tras varios años sin un rumbo claro en su estilo táctico, la Alemania de Nagelsmann tiene varios principios clave para su presión alta:

  1. Asfixiar al rival hacia la banda, la famosa “trampa de presión”.

  2. Cerrar el camino hacia las principales salidas del rival (esos jugadores que son claves para que el equipo avance).

  3. Tapar líneas de pase a los jugadores cercanos.


La trampa de presión alemana, el mejor aliado de Nagelsmann

Julian Nagelsmann ha diseñado la estrategia de presión más efectiva que he visto hasta ahora en los parones de selecciones. Su presión se basa en orientar la salida del rival hacia los costados, para ahí asfixiarles y no dejar ninguna opción de pase, ya sea por dentro como en profundidad.

Esta presión les permite saltar con pocos jugadores y de una forma madura, sin saltar a lo loco. Ahora bien, la principal ventaja de esta presión es la siguiente:

El rival, al verse atrapado entre rivales, busca el balón largo. Sin embargo, al saltar con pocos jugadores sobre el balón, Alemania tiene más jugadores en la retaguardia que el rival en su ataque. De esta forma, los de Nagelsmann tiene superioridad atrás y dos centrales que son auténticos portentos en el juego aéreo: Tah y Nico Schlotterbeck.

A pesar de llegar antes al balón, Embolo no tiene aliados listos para recibir cercanos.
El balón no tiene ningún destinatario y Tah acaba interceptándolo.

Así, Suiza encadenaba pérdidas en su salida de balón. Alemania ganaba los duelos aéreos y los segundos balones en caso de perder por arriba. Contaban con superioridad atrás, y la igualdad numérica en la base de la jugada servía para forzar al rival a buscar esos balones en largo.


Cerrar los pases hacia Xhaka y Embolo

Las principales vías de salida de Suiza eran Granit Xhaka y Embolo. El ex del Arsenal siempre ha sido el máximo referente de la selección suiza, pero en la derrota del otro día se vio completamente anulado por un movimiento en la fase defensiva de los alemanes.

Nagelsmann había estudiado al milímetro las salidas de balón de Suiza. Tanto fue así que, con el recurso de la trampa de presión, Alemania cortó todas las salidas suizas. Pero, ¿y si superaban esa presión?

En primer lugar, quiero destacar que Suiza apenas superó limpiamente esa presión alemana, sino que solían encontrarse con situaciones de ataque posicional tras una recuperación y una reestructuración de Alemania en campo propio.

Cuando su presión se veía superada, Alemania se replegaba en un bloque medio-bajo en campo propio. Este bloque se situaba en un 4-4-2, con la peculiaridad de que los delanteros no saltaban directamente sobre los centrales suizos.

En efecto, solo se daba el salto del delantero de Alemania sobre el central cuando la selección de Yakin dudaba y repetía un pase hacia atrás. Esos pases llamados “reinicios” eran el pistoletazo de salida para el engranaje defensivo de Alemania.

Tras esta activación por parte de uno de los delanteros (en este caso Gnabry), el otro delantero tendría que ayudar para cerrar por completo las opciones del rival. Es por eso que, mientras Gnabry hace el movimiento circular para orientar el juego rival, Havertz desciende y cierra la opción de pase al pivote cercano, de forma que el central solo tenga una vía de pase abierta.

Tras la conducción del central para esquivar esa trampa de jugar con el central abierto, es entonces cuando encuentra la opción de pase hacia el lateral derecho. Sin embargo, Florian Wirtz está rápido en la reacción, intercepta el pase e inicia el contragolpe alemán:

La fase defensiva de Alemania era una jaula constante a los centrales de Suiza, que firmaron un partido para olvidar. Así, el juego en campo rival de Suiza se volcaba sobre las bandas, donde Suiza sí que sabría aprovechar bien sus triángulos y los centros laterales, tal y como vemos en el segundo gol de los locales.

Por lo tanto, es una defensa muy sólida y agresiva, a la vez que saltan con cabeza y cierran inteligentemente las líneas de pase que más peligro les podría generar.


2. La fase ofensiva: la triple mediapunta.

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Imagen tomada de la cuenta de X @FalseCB_

La fase ofensiva de la selección alemana la vamos a dividir en 5 apartados:

  1. Esquema general

  2. El rol de Kimmich y la línea de 3

  3. La triple mediapunta

  4. El rol de Goretzka

  5. La dupla Sané-Gnabry


1. Esquema general: 3-1-5-1

Con el auge de los sistemas de tres centrales en el fútbol de élite, Alemania ha consolidado un esquema basado en el 3-1-6 que modifica la tradición futbolística germana, pero que les permite seguir siendo una amenaza constante.

Alemania adopta esta forma con el objetivo de:

  • Ocupar los espacios de la frontal del área

  • Desbordar a la línea defensiva rival con superioridades numéricas

  • Trazar desmarques de ruptura y de señuelo

  • Una construcción aseada desde atrás gracias a su superioridad numérica

El sistema 3-1-5-1 de Alemania.

Este esquema alemán hace que el equipo se beneficie de desmarques de ruptura, superioridades en la base de la jugada y la ocupación constante de espacios entre líneas.


2. El rol de Kimmich y la importancia de construir con tres centrales

Joshua Kimmich ha sido uno de los mejores futbolistas de Alemania tras la caída de rendimiento del combinado teutón. Durante toda su carrera, Kimmich actuó como uno de los dos integrantes del doble pivote del Bayern de Münich. En la etapa de Guardiola, fue el discípulo directo de Xabi Alonso, de quien aprendió muchos aspectos en cuanto al rango de pases. Además, en la etapa de Flick fue uno de los mejores jugadores del mundo, formando pareja con Goretzka y ganando el sextete.

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Sin embargo, en los últimos 2-3 años Kimmich se ha consolidado como lateral derecho. Ahora mismo, su rol es clave en el Bayern de Munich de Kompany, formando parte de la línea de 3 en construcción y siendo el principal pasador en largo del equipo.

Joshua es el francotirador del equipo, ya que, al invertirse por dentro como tercer central, cuenta con un ángulo mayor para dar esos pases a las espaldas de los rivales.

Además de crear esa superioridad en la primera línea frente a la presión del rival, todas las construcciones de Alemania pasan por los pies de Kimmich. Cuando Nagelsmann le pide a los suyos un juego mucho más directo, el jugador que toma todos los riesgos en los pases para proyectar a sus compañeros en ataque es Kimmich.


3. La triple mediapunta

Ahora hemos llegado al factor que caracteriza a la selección alemana y que supone la principal novedad con respecto a los último años.

Esta triple mediapunta a las espaldas de los pivotes del rival se consigue con tres movimientos:

  1. Wirtz se posiciona por dentro, aunque con un posicionamiento más libre.

  2. Goreztka sube de su posición de pivote a colocarse justo detrás de Havertz.

  3. Gnabry se posiciona por dentro, cayendo desde la posición de segundo delantero para atacar el pasillo interior derecho.

De esta forma, Alemania sobrecarga su última línea y realiza constantemente desmarques de ruptura a las espaldas de la línea defensiva de Suiza. Además, la calidad de estos jugadores en el último tercio es determinante, especialmente en partidos que se les pueden complicar o ante equipos que cierran mucho estos espacios.


4. El rol de Goretzka

La idea de que Goretzka suba demasiado arriba para situarse casi como segundo delantero me ha resultado bastante sorprendente. De todos los partidos que le había visto a Goretzka, nunca me había imaginado que sería un jugador que se posicionaría en esa zona en ataques posicionales.

Siempre ha sido un gran jugador a la hora de disparar desde lejos y llegar desde segunda línea, pero nunca me lo había imaginado ahí en ataques posicionales. Ahora bien, como ya he dicho antes, todos los movimientos en esta Alemania tienen una explicación detrás.

La subida de Goretzka para situarse en esas zonas le supone a Nagelsmann:

  1. Superioridad entre líneas frente a equipos que defienden con doble pivote (3v2)

  2. Físico y llegada al área desde segunda línea


5. La dupla Sané-Gnabry

Si bien antes hemos hablado de la importancia de Kimmich en los pases largos, también cabe destacar a Schlotterbeck en los balones largos. El central del Dortmund le sirvió a Nagelsmann principalmente para proyectar a Sané en la banda. Sin embargo, para que este pudiese recibir solo al espacio, antes debía de darse un movimiento clave entre Gnabry y el extremo del Galatsaray.

Con el movimiento interior de Gnabry, en el que rompe al espacio entre el lateral y central de Suiza, se genera una duda entre estos dos. Sin embargo, el sacrificado es el lateral, ya que el central debe estar atento o bien a rupturas de Havertz o bien a correcciones tras algún movimiento de despiste de Goretzka.

De esta forma, el lateral sigue a Gnabry y el que queda libre en la amplitud es Sané. El jugador del Galatsaray es muy efectivo cuando recibe al pie y tiene metros para encarar. Si a esto le sumas la duda del lateral de si saltarse o quedarse con Gnabry, te queda la fórmula perfecta para romper a un equipo en bloque bajo.

En conclusión, estas son algunas de las estrategias que emplea Alemania para romper el bloque de Suiza, pero, si te fijas, todas nacen a partir del recurso de sobrecargar la última línea.

Alemania es una de las selecciones llamadas a levantar la Copa del Mundo desde hace muchos años. Si bien en 2018 y en 2022 fue la decepción de todas las quinielas, parece que este 2026 puede empezar a volar de una forma distinta. A pesar de no tener a los mejores jugadores, Nagelsmann puede cambiar el rumbo de una selección mediocre los últimos años para que vuelva a ser competitiva ante selecciones grandes.

Todos sabemos que el fútbol no se puede predecir y el destino decidirá el camino que tomará Alemania en el Mundial. Lo que sí sabemos es cómo juegan y lo que podemos analizar desde el apartado táctico. Dicho esto, nos vemos en la próxima!!

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