Nunca ha sabido tan bien una derrota.
El Atlético de Madrid ayer hizo referencia a muchos de sus lemas, pero, en especial, me quedo con este verso de Sabina en la canción del centenario del club:
“Qué manera de aguantar,
qué manera de crecer,
qué manera de sentir,
qué manera de soñar,
qué manera de aprender,
qué manera de sufrir,
qué manera de palmar,
qué manera de vencer,
qué manera de vivir,Qué manera de subir y bajar de las nubes,
¡qué viva mi Atleti de Madrid!
Ahora bien, en la Copa del Rey y en el fútbol en general, se sabe de sobra que no siempre es suficiente. Y no me refiero al Atlético, sino al Barcelona. El equipo de Flick peleó hasta el último minuto del partido para marcar ese 4º gol. Sin embargo, a pesar de hacer el mejor partido de la temporada y pagarlo con lesiones de Balde o Koundé, no fue suficiente.
Eso duele. Le duele a los culés y, seguramente, le duele al amante de fútbol imparcial.
Eso sí, no todo fueron malas noticias para los de Flick. El partido de ayer mostró a un Barça que, de jugar así, no me extrañaría que ganase la famosa “sexta”. La erupción de Bernal no ha sido momentánea, y el momento de gracia de Lamine no fue casualidad. Además, vimos probablemente el mejor partido de la carrera de Pau Cubarsí, que estuvo siempre en el momento adecuado.
Como decía antes, todo esto no ha servido de mucho, al menos en la Copa del Rey. El Barça fue, además de peleón, protagonista del partido. Creo que, si viste el partido, pensarás igual que yo. A pesar de ello, a ver si esto te hace pensar como yo:
Ahora bien, mi intención con este artículo es acercarme más al que considero mi mejor artículo hasta ahora:
Ademola mola, y mucho
La verdad es que Ademola Lookman me ha hecho pensar algo. Ayer le estaba viendo jugar al fútbol y pensé:
No fue Lookman precisamente el mejor del partido para el Atlético, pero lo que yo quiero transmitir con este artículo es un punto de vista más razonado, sin tanta táctica pura (que, si te gusta, no te vayas porque también hay).
Cholo, legendario, pero así no…
Repito, que en este artículo quiero razonar algo más, sin pasarse demasiado en el punto de vista táctico. En mi opinión, Simeone ayer pasó a ser un entrenador más legendario de lo que ya era. El argentino subió de escalón y dentro de poco entrenará la 11ª final de su carrera con el Atleti.
Ahora bien, su fútbol ayer fue cuanto menos protagonista. Y digo protagonista porque, si leíste mi previa del partido, verás que yo pensaba que el argentino iba a salir a ganar. No a aguantar, no a encerrarse. A ganar.
“A morir, los míos mueren.” - Simeone, hace algunos años.
En la imagen de arriba, quizás vemos a dos PROTAGONISTAS de la eliminatoria. Subrayo la palabra protagonistas porque, especialmente Musso, sin ellos la eliminatoria sería distinta. El entrenador es lógico, pero el portero argentino fue de otro planeta.
Es increíble que Musso sea suplente. Y no lo digo a malas por Oblak, ni mucho menos. Ahora bien, no es la primera gran actuación del argentino bajo los palos del Atleti. ¿La última? Créeme que tampoco.
En el título de la sección, digo “así no…”. Con esta frase, me refiero a que, por mucho que haya miedo por una posible remontada rival, no se puede salir como salió el Atlético ayer. Mi sensación era que, siempre que la cámara enfocaba un ataque del Barcelona, si los contabas, veías a los 11 jugadores del Atlético. También a Musso. Y creo que esa no era la personalidad a la que Simeone se refería en la previa del partido.
Para no enrollarnos mucho en la fase defensiva de los colchoneros, la desglosaré en tres puntos clave:
La sombra de Griezmann
Cardoso como “stopper”
Proteger carriles interiores
El Cholo supo analizar muy bien lo que ya avisamos en la previa: la importancia de Pedri. El canario firmó ayer un partido formidable, pero, si vemos su mapa de pases, vemos como su juego fue muy horizontal.
Si analizamos las fortalezas de Pedri, es un jugador que, con mucha facilidad, te rompe 2-3 líneas defensivas con un solo pase. Eso duele y suele acabar en gol culé. Ayer el Cholo solo podía permitirse 3, y, por eso, puso a Griezmann encima de Pedri durante todo el partido.
Para los otros dos puntos, vamos a centrarnos en las zonas en las que el Barcelona hace especial daño:
La famosa “Zona 14”
Los pasillos interiores
Ya avisamos de esto en la previa. Simeone cerró esto muy bien, y de forma bastante académica.
Para bloquear las entradas por los carriles interiores (intervalo entre central y lateral), Simeone tuvo que jugar sus cartas. Te voy a hacer una pregunta:
¿Firmarías perder protección y que el rival encuentre pase por fuera fácilmente para que el rival no pueda entrar por estos pasillos?
Tú no lo sé (pónmelo en comentarios, me encanta leeros), pero Simeone sí:
Para cerrar la Zona 14 (intervalo entre centrales y la espalda de los pivotes del Atlético), Simeone apostó por la figura de Johnny Cardoso. El estadounidense firmó un gran partido frenando a Fermín y a Ferrán, cerrando en todo momento esta zona.
Antoine, de que estrella caíste
Cuando parecía que el francés estaba con la cabeza en otro sitio que no fuese el Metropolitano, Antoine volvió de las estrellas. Dentro de que el equipo rojiblanco no jugó su mejor partido, el francés le dio ese oxígeno que necesitaban los rojiblancos para llevarse finalmente la eliminatoria.
No es normal en él, pero ayer Griezmann tuvo 17 acciones defensivas efectivas. Eso dice mucho de su sacrificio en defensa. Al francés realmente le importaba ese pase a la final. Poner ese granito de arena por el equipo. Tirar de un carro que se caía por el barranco. De que estrella caíste Antoine…
Además, en la pobre fase con balón del equipo rojiblanco ayer, Griezmann fue realmente importante en su rol de director de orquesta. Supo gestionar los momentos de juego directo a la perfección, sabiendo cuándo proyectar a sus compañeros en ataque y cuándo calmarlo un poco. Así se ve en su mapa de pases:
Lamine Yamal, sonríe siempre
En las declaraciones post-partido del extremo español, comentó que en los meses de Noviembre/Diciembre a la pubalgia se unió un mal momento de salud mental. Lamine no sonreía cuando jugaba, y eso se notaba en su rendimiento.
Ahora bien, tras su hat-trick del sábado y del partidazo que hizo ayer, Lamine demostró que vuelve a sonreír. Y, aunque parezca algo apresurado, a mí me ilusiona. Como aficionado español al fútbol, este nivel de Lamine de cara al Mundial de verano…
Me hace pensar en una posible final, levantan el trofeo… Me lleva a otro planeta. Volvamos a Barcelona.
En un partido con varias actuaciones destacadas (Bernal, Pedri, Cubarsí...), el talento de Lamine brilló con luz propia. Y es que su actuación fue simplemente espectacular. Por futbol y por liderazgo.
Se cargó al Atlético desde el primer al último minuto, acumulando mucha participación (105 intervenciones) y un tsunami de desborde por todos los frentes.
Superó a Ruggeri por fuera y por dentro. Incluso eliminó las ayudas defensivas de sus oponentes cercanos.
¿Y quién se acuerda de la línea defensiva?
El planteamiento de Hansi Flick ayer llevó el concepto de línea adelantada a un extremo casi impensable. No se trató de una línea defensiva convencional para tirar el fuera de juego, sino de lo que se ha denominado una "defensa fantasma": un sistema donde los defensas se preparan para adivinar y anular al posible receptor incluso antes de que el equipo pierda el balón.
El papel ayer de Pau Cubarsí y Gerard Martín no fue cualquier cosa. En especial, Cubarsí firmó el mejor partido de su carrera.
La importancia de los espacios a sus espaldas era clave en un partido en el que el Barcelona se volcó mucho en ataque. De hecho, esos espacios fueron el principal objetivo del Atlético durante todo el partido. Para defenderlos, Gerard y Cubarsí se tuvieron que anticipar en todo momento a los movimientos de Julián, Giuliano o Lookman.
Concentración, anticipación, defender hacia adelnate y, sobre todo, gestión de la inferioridad. Su primera parte fue determinante para poner al Barça más cerca del milagro y un manual defensivo para enseñar a los niños que quieran ser defensas.
La inteligencia táctica de Cubarsí para interpretar cuándo saltar a la marca y cuándo replegar fue el factor determinante que permitió al Barcelona mantener su portería a cero a pesar de jugar "sin red" durante los 90 minutos.
En definitiva, si el Barça pudo soñar con la gesta fue gracias a que Cubarsí elevó el oficio de central a la categoría de arte, demostrando que ya pertenece a la élite mundial de la posición.
Morder arriba, y caer luchando
La razón principal por la que el Atlético no pudo salir desde atrás fue la gran presión alta del F.C Barcelona. Los de Hansi Flick mordieron en todo momento arriba, tratando de obligar al Atlético a salir por las bandas (sobre todo por izquierda, con Ruggeri). Esto hizo que el equipo colchonero no pudiese encontrar opciones por dentro y se la jugase a balones en largo que al final no llegaron a nadie.
Si me quedo con algo de este Barça, más allá de su gran juego que se vio recompensado con tres goles a favor en jugadas a balón parado, es por su valentía. El equipo que nunca se rindió. Que, aunque no sea suyo, lo luchó con “coraje y corazón”. Del equipo que ya es historia en copa y que no estará en La Cartuja, pero del fantasma que verá la final desde el orgullo de su eliminatoria.
No quería hacer muy largo este artículo, pero con los apuntes tácticos y las opiniones personales, no tenía otra opción. A pesar de ello, espero que os guste y os conmueva tanto como a mi escribirlo. Al final, la Copa del Rey es la competición más bonita de España, donde clubes de toda la península luchan por esa final en La Cartuja.
Sólo dos de esos 125 equipos llegan a la final, y, sin duda, a esperas de lo que pase en unos minutos, el Atlético es digno merecedor de una de esas plazas.
Espero que os haya gustado y nos vemos en la siguiente!! ⚽


















