Antes de comenzar a hablar sobre Fernando Redondo, vamos a hablar de Retro Análisis. Este es un nuevo proyecto de El Buen Fútbol en el que busco recordar a mis lectores cómo jugaban algunos de los mejores jugadores, equipos e incluso incluiré análisis tácticos de partidos que pasaron a los libros de historia de el fútbol. Este formato será durante el verano, hasta principios de Septiembre, más o menos. Además, en él pretendo subir 1 artículo a la semana, normalmente los fines de semana.
Dicho esto, vamos a comenzar a hablar de Fernando Redondo:
Historia:
Fernando Redondo nació en un barrio de Buenos Aires llamado Androgué. Allí creció dándole sus primeros toques a un balón y con 6 años empezó a jugar en un club de “fútbol sala”, donde aprendió un juego muy técnico. Sus grandes actuaciones allí llamaron la atención de algunos equipos de Argentina hasta que consiguió llegar a Argentinos Juniors. El Mundial Sub-17 que jugó con Argentina le valió para hacerse con un hueco en la plantilla de Argentinos Juniors, llevando el dorsal 5 a su espalda. Tras unos grandes años, el club pasó a una crisis tras un despiste de la directiva que dejó a todo equipo libre. A pesar de tener múltiples ofertas desde Italia, Fernando se decidió por Tenerife, donde le esperaba con los brazos abiertos el que sería uno de los mejores entrenadores de nuestro protagonista durante su carrera: Jorge Valdano.
En ese momento, el equipo canario luchaba por la permanencia en primera división, pero tras las buenas actuaciones de Fernando y de otros compañeros suyos, el equipo acabaría clasificándose para la Copa de la UEFA. Tras esa gran temporada, Redondo afrontaría su primera Copa América con Argentina, en la cual salió victorioso tras superar a México en la final por 2-1. El Tenerife llegó a octavos de final al año siguiente, pero al ser uno de los mejores del mundo se vio casi obligado a aceptar la oferta del Real Madrid, el cual también sería entrenado por Valdano. Allí sería uno de los principales protagonistas de los múltiples títulos del club durante la época, incluyendo en sus vitrinas 2 Champions League.
En el verano del 2000, el Milán lo fichó como “fichaje estrella” y con la esperanza de convertirse en uno de los mejores. Sin embargo, eso no fue así, ya que tras una lesión muy grave de rodilla su rendimiento no volvería a ser el mismo y acabaría colgando las botas en el año 2004, con tan sólo 34 años.
Características principales:
Nombre completo: Fernando Carlos Redondo Neri
Nacionalidad: Argentina
Fecha de nacimiento: 6/6/1969
Posición: Mediocentro organizador
Altura: 1,86 m
Pie dominante: Zurdo
Estilo de juego:
Redondo fue uno de los mediocentros más finos, elegantes e inteligentes de toda la historia. El argentino jugaba como un pivote organizador, un regista con capacidades defensivas y ofensivas notables. Su estilo era pausado pero no lento, con una capacidad increíble para manejar los tiempos del juego, proteger el balón, cambiar de ritmo, distribuir con clase y visión de juego. No era un recuperador al uso, pero su lectura táctica y posicionamiento le permitían anticiparse y cortar líneas de pase.
Video de YouTube
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Redondo en el Tenerife (1990-1994)
Bajo el 4-2-3-1 (muchas veces mutado a un 4-3-3) de Valdano, Redondo dio un gran salto de calidad que le hizo ganarse un nombre entre los mejores mediocampistas de Europa. Valdano implementó un fútbol asociativo, valiente, con protagonismo del balón desde zonas muy cercanas a su propia portería. Redondo era el eje en este sistema, como timón del equipo. El Tenerife era un equipo que arriesgaba en la salida de balón, usaba frecuentemente triangulaciones por dentro y contraatacaba de una manera muy fluida.
El rol de Redondo se basaba en aspectos como ser el primer receptor de balón en la salida de balón, ya que era constantemente buscado por los centrales en estas situaciones y se le consideraba como el líder de la salida del equipo canario. Además, distribuía balones a interiores o extremos dependiendo de las zonas más débiles del rival, ya que el Tenerife estudiaba muy bien al rival y sobre todo sus puntos débiles. Redondo se mostraba impecable en el control del ritmo de balón y a la hora de pausar el juego, con cambios de ritmo y galopadas constantes que permitían a sus compañeros soltarse más y atacar espacios muy relevantes.
Redondo en el Real Madrid (1994-2000)
Tras unos buenos años en el Tenerife, Redondo aceptó la oferta del club de su vida y aterrizó en Madrid con ganas de demostrar que era uno de los mejores jugadores de la época. Durante su etapa en Madrid, Redondo fue el organizador de un equipo que osciló entre el equilibrio defensivo de Capello, el juego organizado de Valdano y el dinamismo flexible y adaptable de Del Bosque. En todas las variantes, Redondo fue intocable como eje del equipo.
El rol de Redondo variaba según el contexto, sobre todo cuando Valdano se encontraba al mando del equipo. Una de sus principales características fue la de bajar a recibir entre centrales a la hora de sacar el balón o para descongestionar bloques rivales muy cerrados. Redondo adoptó un gran sentido posicional para cerrar y ocupar espacios relevantes y resultaba clave en los contragolpes, con conducciones limpias y verticales que muchas veces serían suficientes para encontrarse con el gol, ya que contaba con una gran precisión cuando conducía en carrera. En el Madrid protagonizó la que fue la mejor jugada de su carrera, con un taconazo y asistencia para Raúl que daría la vuelta al mundo.
Redondo en la Selección Argentina (1992-1994)
Redondo jugó con Argentina sobre todo cuando Basile estaba al cargo, ya que se negó a ir al Mundial de 1998 con Pasarella, ya que el mítico central le pedía cortarse el pelo y ofrecía un juego excesivamente físico. Con Basile, Argentina adoptaba un sistema parecido a un 4-3-1-2, en el que se apostaba por la posesión del balón, el juego combinativo y los laterales ofensivos. Redondo actuaba como ancla del equipo, jugando por delante de los centrales en el vértice del rombo.
Con Argentina, actuaba como distribuidor desde campo propio, aunque contaba con bastante libertad a la hora de conducir agresivamente a la hora de descolocar el bloque rival. Controlaba el ritmo contra rivales físicos y actuaba como enlace entre la defensa y el mediocampo.
Redondo en el Milán (2000-2004)
En el Milán de Carlo Ancelotti, Redondo apenas pudo disfrutar de su juego. El Milan de aquellos años vivía una época de transición entre el modelo clásico del catenaccio y el fútbol de posesión más elaborado, el cual florecería con la llegada de Ancelotti. Era un equipo que buscaba tener el balón, pero contaba con un enfoque muy estructurado y compacto en defensa en su 4-3-2-1.
Cuando pudo jugar, Redondo actuó como un mediocentro encargado de mantener el balón, pero con un rol secundario, ya que cuando volvió de la lesión el Milan ya había reconstruido su mediocampo con Pirlo como nuevo pivote. Redondo actuó como jugador de rotación para dar salida limpia en partidos en los que el rival presionaba muy arriba, pero apenas le vimos en competiciones importantes, ya que su físico no se lo permitía. Actuaba como respaldo de jugadores como Pirlo o Ambrosini, siempre apoyando con pases verticales desde atrás y mostrando una calidad intacta.
Fernando Redondo fue más que un mediocentro. Fue un intérprete del juego que entendía el fútbol como un arte: sin prisas, sin golpes, sin exageraciones.
Hoy, en un mundo que premia la explosividad, su figura nos recuerda que pensar el juego también puede ser revolucionario. Para quienes lo vieron jugar, basta una pisada suya para viajar atrás en el tiempo, y para quienes no lo conocieron, Redondo es la prueba de que el fútbol más elegante no siempre fue el más vistoso, pero sí el que se queda en la memoria.









